Se designa comúnmente por las siglas DD (desinsectación, desratización) en referencia a insectos y roedores pero es conveniente ampliar el horizonte a otras especies englobadas en el término de «indeseables», no por animadversión hacia ellas sino por los problemas higiénico-sanitarios que puede causar su presencia en las instalaciones o alimentos. No hay un listado exhaustivo sino que deben ser considerados en función de cada actividad y circunstancias (ej. pájaros, murciélagos, gatos o hasta conejos…), siendo la ubicación y el medio circundante (urbano, campo, polígonos industriales…) factores relevantes a tener en cuenta.
En el control de plagas se pueden distinguir dos niveles básicos:
Nivel preventivo
Se trata de instaurar condiciones y medios que impidan o reduzcan el acceso y las posibilidades de supervivencia y, sobre todo, de anidamiento de estas especies. Entre los mas usuales:
- Cerramiento de aberturas al exterior y colocación de barreras como mallas, persianas, lamas, burletes, cortinas de aire, etc.
- Rejillas en desagües.
- Limpieza del entorno, incluido el desbrozado, en su caso.
- Tapar huecos y minimizar los espacios poco accesibles.
- Mantener orden (también en almacenes y cuartos auxiliares) y utilizar dispositivos de estiba que permitan el acceso para las operaciones de limpieza y rastreo.
- Evitar acumulaciones y retirar enseres y equipos en desuso.
- Envases cerrados.
- Limpieza de instalaciones y equipos.
- Utilizar contenedores de residuos limpios y provistos de tapadera.
- Gestión adecuada de residuos (medios y frecuencia de retirada, lugar y capacidad de almacenamiento, limpieza de las zonas utilizadas a estos efectos)
- Utilizar medios de detección y captura (trampas, insectocutores…)

Los dispositivos de soporte y almacenamiento (ej. estantes, bancos, plataformas) han de permitir accesibilidad para la limpieza
Tratamiento químico
Solamente es recomendable realizarlo cuando los medios anteriores han resultado fallidos o insuficientes y se confirma la presencia de plagas mediante la detección de ejemplares, heces, anidamientos o por sus efectos en equipos, instalaciones o productos (derramados, roídos)

No se deben utilizar productos como insecticidas, raticidas y otros de uso doméstico.
Estos tratamientos deben ser realizados por personal formado y acreditado. Antes de aplicar un tratamiento es importante hacer un diagnóstico de la situación y programar las acciones a llevar a cabo, tanto de ejecución como de seguimiento.

